Recién terminada la semana en memoria de
las víctimas del Holocausto, el Madrid judío -casi desaparecido por el
implacable peso de la Historia-, se ubica entre el desconocimiento generalizado
como una suerte de patrimonio oculto, relativo a dos épocas concretas. Una,
primigenia y medieval, escenario de persecuciones y sustento de leyendas en
torno a su configuración. Otra, contemporánea, referente a la refundación de la
comunidad hebrea en Madrid.
La ausencia de evidencias arquitectónicas,
en otros supuestos fieles cronistas en piedra, supedita cualquier justificación
al archivo documental. Si bien no existen edificaciones o restos de la primera
judería de la capital, sí figuran escritos que la ubican en lo que actualmente
es la catedral de La Almudena. A su espalda, intramuros de la muralla árabe,
permanecieron los judíos incluso tras la conquista cristiana de Madrid,
entonces Mayrit, en el año 1083 por el rey Alfonso VI.
Los edictos de ejecución, multiplicados
tras la concepción del tribunal de la Santa Inquisición, en 1478, y la
transmisión popular juegan un papel capital en las endebles certezas sobre el
pasado de la comunidad judía. Según fuentes documentales, trabajo de Alejandra
Abulafia, directora de Destino Sefarad, ya en el año 1053 un vecino judío mandó
una misiva a su hermana contando su pena por la muerte de dos correligionarios.
A apenas unos metros de aquella judería vieja, subiendo por lo que ahora es la
calle Mayor, en la plaza homónima, se asentaron muchos comerciantes,
especialmente en el espacio que hoy acoge al Mercado de San Miguel y en los
alrededores de la plaza de la Villa.
Precisamente en la Plaza Mayor, en los
faroles situados en el centro, existe un grabado que pasa prácticamente
desapercibido. El relieve muestra un juicio con sambenito a un judío, que no
era otra cosa que colocar un sayal al reo, muchas veces sin juicio previo, para
humillarlo y estigmatizarlo. Este pequeño rastro, aunque anecdótico, sintetiza
en parte cómo fue la época medieval. De hecho, otro de los puntos recogidos en
el mapa anexo, la puerta de Valnadú, es recordada por ser el punto de acceso en
uno de los mayores ataques sufridos en la judería.
Persecuciones y expulsión
La prueba principal de su ubicación, en
cualquier caso, remite a los episodios más trágicos de su historia en la zona.
Narrados a veces en código literario, destaca un documento de 1391, cuando
muchos judíos fueron asesinados en la calle de las Damas, en la judería, según
cita Jacobo Israel Garzón en su prólogo a la obra Avapiés: Teatro en dos actos
(Solly Wolodarsky. 2009). Este y otros pasajes son incluidos en el escrito,
como la solicitud de la Villa de Madrid a la reina para ejecutar las penas
previstas a los judíos que no llevaran señales distintivas en el ropaje, en
1478, o un muro que aislara a la judería, dos años después.
Todo desemboca, como parte y resultado, en
una fecha clave para la comunidad judía en toda España. El 31 de julio de 1492,
los Reyes Católicos firman su expulsión, condenados desde entonces, y hasta
bien entrado el siglo XIX, a una presencia críptica. Perseguidos y en el más
estricto secretismo, avanza el autor que, pasado un siglo, Madrid acogió a
numerosos criptojudíos portugueses, descendientes de los que habían marchado el
mismo año del descubrimiento de América. En esta época y en los años
siguientes, diferentes documentos acreditan esta situación; como un auto de fe
-uno entre miles- de 1632, donde salieron «hasta cuarenta y cuatro reos, de los
que cuatro fueron quemados en estatua y siete en persona» por, presuntamente,
reunirse para azotar y ultrajar a un Cristo y una Virgen.
Otro de los pilares sobre este legado tiene
mucho que ver con especulaciones, justificadas en la transmisión popular. Quizá
llame la atención que en la ruta ilustrada no figure el barrio de Lavapiés,
supuestamente denominado como Avapiés en la fecha, pero lo cierto es que,
contradicción entre historiadores, no existe base documental al respecto. Se
trata, por tanto, de un mito; similar al que asegura que la actual iglesia de
San Lorenzo fue otrora una sinagoga. Igualmente, se dice que el castizo nombre
de Manolo tiene su origen en la comunidad judía, pues deriva de Immanuel, que
en hebreo significa «Dios esté con nosotros».
Refundación
No existe una refundación efectiva hasta
bien entrado el siglo XX, aunque en los primeros años se atisba el final de
este paréntesis. En 1917 se funda la primera sinagoga de Madrid, Midras
Ababarnel, antecedente de la constitución de la Comunidad Judía en la región,
en 1920. Se consigue, además, un recinto propio en el cementerio civil de La
Almudena, aunque este crecimiento no es definitivo.
La sinagoga es cerrada en 1938 y, tras el
final de la Guerra Civil ,se interrumpe toda actividad pública. Así, la Comunidad
Judía no se restituye hasta 1947, y dos años después se inaugura una nueva
sinagoga, el Oratorio Lawenda, que años más tarde se traslada a la calle
Pizarro para albergar una mayor, Betzión. El despegue y asentamiento
definitivo, pacífico a excepción del ataque sufrido en la Nochebuena de 1976,
cuando explotó una bomba junto a la sinagoga de la calle Balmes, fue en la
década de los 60; desarrollada con la construcción del cementerio judío de Hoyo
de Manzanares, a principios de los 90. Madrid cuenta además con un colegio
judío, el Ibn Gabirol, levantado en 1965.
La comunidad judía, en el presente
Se estima que actualmente viven la
Comunidad de Madrid en torno a 10.000 judíos, con la sede de la Comunidad Judía
(a la izquierda, su inauguración) como punto de encuentro principal; tanto
religioso como social. Su crecimiento en los últimos años remite en gran parte
a Argentina, pues muchos judíos emigraron a España tras el golpe militar de
Videla, en 1976, y tras las recientes crisis económicas. La Segunda Guerra
Mundial provoca igualmente la llegada de numerosos refugiados judíos. En
aquellos años, Madrid se configuró como un escenario alternativo de espías y
diplomacia encubierta. Como apunte, cabe en esta ruta la confitería Embassy,
que actuó como tapadera para salvar a 30.000 judíos del despliegue nazi en la
capital, con destino a Portugal.
Cronología
Primera judería: Aunque no constan pruebas
arquitectónicas, varios escritos en el siglo IX hablan de una judería en la
zona de la catedral de La Almudena, junto a la muralla árabe.
Expulsión de 1492: Culminación a los
continuos ataques, los judíos fueron expulsados de Madrid y de toda España por
los Reyes Católicos el 31 de julio de 1492.
La primera sinagoga: 1917 es el año de la
primera sinagoga de Madrid: Midrás Abarbanel. Núcleo central de la asentación
hebrea en la capital, está abierta hasta 1938.
Reasentamiento: La década de los 60, ya en
el siglo XIX, marca el regreso de los judío a Madrid. Se abre la sinagoga Bet
Yaacov (1968) y el Colegio Ibn Gabirol (1965).
Las huellas del Madrid judío: un legado oculto
31/Ene/2017
ABC, España, Por Ignacio S. Calleja